La denominada "ley de nietos" de España volvió al centro del debate político tras las críticas del líder opositor Alberto Núñez Feijóo al Gobierno de Pedro Sánchez. Sin embargo, especialistas destacan que este tipo de legislación no constituye una excepción en Europa, donde varios países aplican normas para otorgar la ciudadanía a descendientes de emigrantes, exiliados o víctimas de conflictos históricos.
Según datos del Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática, desde la entrada en vigor de la norma en 2022 más de 2,4 millones de personas solicitaron acceder a la nacionalidad española. De ese total, 544.722 expedientes fueron aprobados y unas 306.000 personas ya obtuvieron la ciudadanía.
La ley beneficia a hijos y nietos de españoles exiliados durante la Guerra Civil y el franquismo, además de otros casos contemplados por la legislación de memoria democrática.
En el resto de Europa existen iniciativas similares. Alemania y Austria restituyen la ciudadanía a descendientes de víctimas del nazismo; Portugal permite acceder a la nacionalidad a hijos, nietos e incluso bisnietos de portugueses; mientras que Hungría facilita la naturalización a quienes acrediten ascendencia magiar.
En contraste, Italia endureció en 2025 su histórica política de ciudadanía por descendencia, limitando la transmisión automática a dos generaciones para aliviar la creciente demanda, especialmente en Sudamérica.
El panorama europeo demuestra que las políticas de nacionalidad por origen continúan siendo una herramienta utilizada por distintos Estados para fortalecer el vínculo con sus comunidades en el exterior y reparar situaciones derivadas de procesos históricos.
Fuente: InfoGEI